Factores principiantes de crisis en Epilespia: lo que hay que evitar

En epilepsias de difícil control, pueden alternar temporadas en las que las crisis permanecen relativamente controladas con otras de empeoramiento brusco, que limitan la independencia del paciente y empeoran su calidad de vida.

Algunos cambios de medicación, principalmente la bajada de dosis sobre todo si es brusca, pueden causar empeoramiento. Pero también se produce lo que se ha llamado empeoramiento paradójico por aumento de dosis o por exceso de medicación. En este caso, tener más crisis puede ser una manifestación más de intoxicación, junto a otras como confusión, mareo o desequilibrio.

En determinadas epilepsias hay que evitar ciertos tipos de fármacos, que pueden agravar ciertos tipos de crisis. Por ejemplo se desaconseja la utilización de lamotrigina en pacientes con síndrome de Dravet.

Hay también factores externos que pueden empeorar la epilepsia. Estos se revisan con detalle en un artículo publicado recientemente en Epilepsy and Behavior (Bartolini and Sander, 2019).

Los precipitantes externos de crisis más conocidos son el estrés emocional, la deprivación de sueño y el cansancio. Se conocen a través de lo que cuentan los pacientes y son muy objetivos.


Muerte súbita en Epilepsia: ¿Podemos predecir que pacientes tienen especial riesgo?

Los pacientes con epilepsia, sobre todo los que tienen crisis mal controladas a pesar de la medicación (epilepsia refractaria), tienen riesgo de morir prematuramente debido a lo que se ha denominado SUDEP (muerte súbita en epilepsia). Parece que la disfunción del sistema respiratorio y cardiovascular que tiene lugar inmediatamente después de las crisis convulsivas puede contribuir a estas muertes. No se sabe exactamente, pero puede relacionarse con un fallo respiratorio central progresivo, hasta la apnea (falta de respiración), seguido por parada cardiaca.
Recientemente, ha habido dos artículos que han revisado el tipo de disfunción respiratoria y los niveles bajos de oxígeno que se ven en pacientes que tienen crisis convulsivas mientras están en unidades de monitorización.


Uniendo fuerzas para luchar contra la Epilepsia a nivel mundial

A finales de mayo se va a reunir la Asamblea Mundial de la Salud y será una gran oportunidad para ver cómo se hace frente a un reto de salud global: la epilepsia. Es un momento crítico, ya que existía un plan del 2015 de la Organización Mundial de la Salud que exigía a los gobiernos comunicar los avances en el cuidado de esta enfermedad a los 3 años.

Entre los médicos, científicos, asociaciones de pacientes y entidades privadas, existe el temor de que a partir del 2018 se frenen los esfuerzos para luchar contra esta enfermedad.

Desde el punto de vista de salud mundial con frecuencia no se da a la epilepsia la importancia que merece. Globalmente es el trastorno neurológico crónico más importante, afectando a más de 50 millones de personas (más que el virus del SIDA). Además, la carga de la epilepsia cae sobre muchas poblaciones vulnerables, ya que casi el 80% de los pacientes vive en entornos rurales con pocos recursos. Aunque hay muchas medicinas eficaces para tratar esta enfermedad, el 75% de los pacientes en el mundo no pueden acceder a tratamientos adecuados. Como consecuencia, las personas con epilepsia y sus familias con frecuencia se enfrentan al estigma, problemas psicosociales y de salud general.