Epilepsia Barcelona

Tratamos a nuestros pacientes como nos gustaría ser tratados

¿Pueden los pacientes adultos con epilepsia beneficiarse de la dieta cetogénica?

La dieta cetogénica es un tratamiento ampliamente conocido y utilizado en epilepsias infantiles graves. Sin embargo su uso en pacientes adultos todavía no está muy extendido, probablemente debido a la falta de equipos multidisciplinares que incluyan endocrinos y dietistas especializados en este tipo de dieta. También porque se tiende a pensar que los adultos van a tener dificultades en seguir esta dieta por las restricciones que impone en la comida.

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Novedad en el tratamiento de la Epilepsia: BRIVIACT

Ya está disponible en las farmacias españolas el último antiepiléptico aprobado por la Agencia Europea del Medicamento para tratar las crisis parciales que no han respondido adecuadamente a otros fármacos. Se llama Briviact® (brivaracetam es el principio activo) y es un fármaco comercializado por UCB, una compañía que también fabrica y distribuye Keppra® y Vimpat®.

La autorización se basó en la experiencia clínica de más de 3000 pacientes que han recibido brivaracetam en ensayos clínicos. Dichos ensayos han mostrado que este fármaco disminuye la frecuencia de crisis parciales (aproximadamente un 35% respecto al grupo placebo) y que tiene perfil bueno de seguridad, siendo los efectos secundarios más frecuentes la somnolencia, el mareo, la cefalea y la fatiga (como otros medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso). Tiene eficacia desde las primeras dosis y está disponible en pastillas, solución endovenosa y jarabe para que todo tipo de pacientes puedan tomarlo.

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Menstruación y crisis epilépticas

Muchas pacientes con epilepsia (aproximadamente la mitad) presentan un aumento de sus crisis en relación a determinados momentos del ciclo menstrual, sobre todo alrededor de la ovulación y aproximadamente una semana antes de la menstruación. Es lo que se ha llamado “epilepsia catamenial”.

¿Cuál es la causa de la epilepsia catamenial?
Se cree que esta reactivación de las crisis se debe a los cambios hormonales que tienen lugar en las mujeres durante el ciclo menstrual. Las neuronas están influenciadas por las hormonas sexuales femeninas, los estrógenos y las progresterona. Se sabe que los estrógenos pueden provocar o empeorar las crisis mientras que la preogesterona es protectora frente a las crisis. En determinados momentos del ciclo menstrual, algunas mujeres pueden tener poca progesterona o un equilibrio alterado entre estrógenos y progesterona, provocando un aumento en la irritabilidad neuronal.

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Adherencia a la medicación epiléptica

Acabo de volver del Congreso Europeo de Epilepsia, donde he participado en varias ponencias. Una de ellas trataba sobre las preocupaciones del paciente y del médico cuando se elige la medicación antiepiléptica. Y lo cierto es que cuando se revisan los estudios realizados sobre este tema, una se sorprende viendo las dificultades que muchas personas con epilepsia expresan acerca de los fármacos.

Un estudio realizado en el Reino Unido mostró que más del 50% de los pacientes no estaban seguros acerca de que mereciera la pena bajar el riesgo de otra crisis tomando la medicación, ya que ellos relacionaban las pastillas con “tener menos energía”, “estar más lentos”, “rendir menos en el trabajo o en el colegio”, “problemas en las relaciones con los demás”. Otras preocupaciones mencionadas por los pacientes fueron el coste de la medicación y la dificultad de tomar pastillas en público, teniendo que dar explicaciones a otras personas sobre su enfermedad.

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Qué significa estar ausente?: Un mensaje de una ex paciente.

La revista científica “Epilepsia”, una de las más importantes en nuestro  campo, publica periódicamente testimonios de pacientes con crisis epilépticas que reflejan cómo han vivido su enfermedad.

Recientemente se ha publicado la historia de una paciente japonesa de 30 años, sin crisis y sin medicación desde los 18, que tuvo ausencias infantiles. 

“Hace aproximadamente 24 años, desarrollé ausencias infantiles. No sé de dónde vinieron. Sólo tenía 5 años en esos momentos. Fue mi madre la que primero notó que me quedaba en blanco durante la cena.

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