Arritmia cardiaca y crisis epilépticas: Una relación compleja

Recientemente se ha publicado una revisión de la relación entre la epilepsia y las arritmias cardiacas (Zaccara y Lattanzi, Epilepsy and Behavior, 2019). La epilepsia mal controlada durante mucho tiempo puede asociarse a alteraciones del ritmo cardiaco. La mayoría de las crisis que se inician en el lóbulo temporal, por ejemplo, se acompañan de cambios en la frecuencia cardiaca, siendo la más frecuente la taquicardia. Son menos frecuente la bradicardia, el bloqueo auriculo ventricular o la asistolia ictal, definida como la ausencia de latido cardiaco durante más de 4 segundos una vez iniciada la crisis. Algunos pacientes con asistolia ictal necesitan que se les coloque un marcapasos.

Buscando nuevas opciones para tratar acúmulos de crisis

Como ya he comentado alguna vez en este blog, la situación de urgencia a la que se enfrentan con más frecuencia los pacientes con epilepsia y sus médicos (especialmente si la epilepsia es resistente) son las crisis en acúmulos. El mayor peligro que tienen estos acúmulos es que pueden evolucionar a estatus epilepticus y por eso es necesario tratarlos lo más precozmente posible, idealmente en casa para evitar tener que acudir a urgencias. 

En Estados Unidos está aprobado el diazepam rectal (en España se llama Stesolid®) y en Europa también el midazolam bucal (Buccolam®). Se sigue buscando alternativas que sean más fáciles de usar y más eficaces, a ser posible con menos efectos adversos. 

Epilepsia y conducción: calidad de vida y riesgos

Aproximadamente 50 millones de personas en el mundo tienen epilepsia según la Organización Mundial de la Salud. En un país como Estados Unidos, donde es muy necesario conducir, 73% de las personas con epilepsia tienen carnet, comparado con el 94% de la población adulta general. Poder conducir es importante para la calidad de vida e imprescindible para ciertos trabajos. Hay que decir que la responsabilidad última de decidir si un individuo es o no apto para conducir la tiene el estado y no el neurólogo, aunque este tiene que informar adecuadamente de la situación clínica del paciente.

Las condiciones necesarias para conducir varían de país a país y a veces entre distintos estados de la misma nación. Por ejemplo en muchos estados de Estados Unidos se necesita tener un intervalo libre de crisis de 3 meses, pero en España se requiere un año. Si se tienen únicamente crisis durante el sueño o crisis sin pérdida de conocimiento o movimientos bruscos que durante al menos un año, se puede conducir.

La razón más frecuente por la que los pacientes con epilepsia no controlada conducen es el miedo a perder el empleo ( Polychronopoulos et al, Neurology, 2006).