Las diferentes técnicas neuroquirúrgicas empleadas para tratar la epilepsia refractaria tienen como objetivo eliminar o desconectar la zona epileptógena, que es la región en la que se inician las crisis del paciente y que se ha localizado gracias a las pruebas descritas anteriormente.

  • Lesionectomía: consiste en la resección de la lesión epileptógena. Se puede realizar esta intervención cuando se ha demostrado que las crisis se inician en la lesión y esta tiene bordes bien definidos
  • Lobectomía: consiste en la resección del lóbulo cerebral donde se inician las crisis. La lobectomía puede ser más o menos extensa dependiendo del lugar donde se inicien las crisis y de si se trata del hemisferio dominante para el lenguaje. La lobectomía que se realiza con más frecuencia es la lobectomía temporal anteromesial para tratamiento de epilepsias temporales mesiales secundarias a esclerosis del hipocampo
  • Hemisferectomía: es una intervención compleja que consiste en la desconexión de un hemisferio completo que funciona mal y que además genera las crisis del paciente. La hemisferectomía se realiza en pacientes que ya tienen déficits neurológicos graves dependientes del hemisferio que se va a desconectar (hemiplejia)