En general, se requieren al menos dos crisis para poder afirmar que una persona es epiléptica. Sin embargo algunos pacientes pueden presentar condiciones especiales (EEG anormal mostrando ciertos hallazgos característicos, lesión con capacidad de producir crisis en el TAC o en la RM) que sugieran que el riesgo de más crisis es alto. En dichos pacientes se puede hacer el diagnóstico de epilepsia y se puede comenzar el tratamiento tras la primera crisis.