Epilepsia Barcelona

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¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es la enfermedad neurológica grave más frecuente. Una persona es epiléptica cuando presenta crisis espontáneas de forma repetida a lo largo del tiempo. Una crisis epiléptica es la descarga anormal, excesiva y sincronizada, de un grupo de neuronas. La descarga puede permanecer limitada a un área del cerebro (crisis focal) o extenderse a la totalidad del cerebro (crisis secundariamente generalizada).

En ciertas epilepsias, las crisis comienzan simultáneamente en todo el cerebro (crisis primariamente generalizadas).

Síntomas de la epilepsia

Los síntomas de las crisis epilépticas van a depender de cuál sea el área cerebral activada por las descargas neuronales excesivas. Por ejemplo, durante las crisis pueden producirse:

  • síntomas motores (por ejemplo sacudidas de un brazo o una pierna) si se activa el área motora primaria; 
  • síntomas sensitivos (por ejemplo hormigueos que pueden ascender por un brazo o una pierna) si se activa el área sensitiva primaria; 
  • síntomas visuales (luces en una parte del campo visual, alteración de la forma de los objetos, etc) si se afectan las áreas cerebrales visuales primarias y de asociación;
  • síntomas psíquicos (miedo, ansiedad, sensación de haber vivido antes una situación, etc..) si se afectan circuitos cerebrales involucrados en las emociones y la memoria como el circuito límbico, etc.

Una convulsión (o crisis generalizada tónico-clónica) se produce cuando las descargas cerebrales se extienden a la totalidad del cerebro. El paciente pierde el conocimiento, puede emitir un gemido, cae al suelo si se encuentra de pie y extiende uno o ambos brazos (fase tónica), tras lo cual presenta sacudidas rítmicas y repetitivas de brazos y piernas (fase clónica). Las sacudidas son cada vez más lentas hasta que finalmente terminan. La duración de una crisis convulsiva es de 2-3 minutos aproximadamente. Durante una convulsión el paciente puede tener mordedura de lengua e incontinencia urinaria. Al despertar suele estar confuso, recuperándose progresivamente.

¿Con qué se puede confundir la epilepsia?

Los síntomas de una crisis epiléptica pueden ser muy variados, y pueden confundirse con varias enfermedades. 

Habitualmente, con lo que más se confunden las crisis epilépticas son con crisis psicógenas (o pseudocrisis) y con síncopes.

Las crisis psicógenas son episodios de sensaciones y movimientos anormales, acompañados o no por pérdida de conocimiento, que no se originan por una descarga neuronal excesiva. En otras palabras, no son epilépticas, y su causa es psicógena. La mayoría de los pacientes con crisis psicógenas tienen un trastorno psiquiátrico subyacente que debe ser tratado por un especialista para las pseudocrisis cesen.

Los síncopes son pérdidas de conocimiento causadas por un fallo temporal en el flujo sanguíneo cerebral. Los tipos más frecuentes de síncope son el síncope vasovagal y el síncope cardiaco. El síncope vasovagal (que comúnmente se conoce como lipotimia) se debe a un fallo en los mecanismos de regulación de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca. La hipotensión severa acompañada o no de bradicardia (descenso en la frecuencia cardiaca) causa pérdida de conocimiento. Antes de desmayarse, el paciente suele tener ciertos síntomas como malestar, mareo, visión borrosa, sensación de que va a perder el sentido, sudor frío, etc. Es característico que los pacientes se queden muy pálidos durante el episodio. En algunos síncopes los pacientes pueden tener algunas sacudidas de brazos y piernas (síncopes convulsivos), que frecuentemente se confunden con una crisis epiléptica convulsiva.

Los síncopes cardiacos se producen porque el corazón, por alguna enfermedad (arritmia, alteración de las válvulas, etc) no es capaz en un momento dado de bombear adecuadamente la sangre al cerebro, y como consecuencia el paciente pierde el conocimiento. En los síncopes cardiacos más prolongados también se pueden producir sacudidas de brazos y piernas. Es importante identificar este tipo de síncopes porque pueden poner en peligro la vida del paciente.

Migraña: algunos tipos de crisis epilépticas pueden comenzar con visión de luces brillantes y acompañarse de cefalea intensa, por lo que se pueden confundir con migraña con aura.

Otras enfermedades que pueden confundirse con epilepsia son las siguientes:

• Cuadros confusionales producidos por causas diversas: alteración del nivel de glucosa o de iones en sangre, intoxicación por alcohol, drogas o fármacos

• Trastornos del movimiento (mioclonías no epilépticas, distonía paroxística, coreoatetosis paroxística, etc)

• Crisis de ansiedad o ataques de pánico

• Trastornos del sueño (cuando las crisis son predominantemente nocturnas)

• Accidentes cerebrovasculares

El diagnóstico de epilepsia tiene importantes implicaciones para la educación, la vida laboral y la vida social. Antes de hacerse este diagnóstico se deben descartar de forma razonable todas estas enfermedades, que requieren tratamientos específicos diferentes del tratamiento antiepiléptico.

¿Cuántas crisis son necesarias para que se pueda hacer el diagnóstico de epilepsia?

En general, se requieren al menos dos crisis para poder afirmar que una persona es epiléptica. Sin embargo algunos pacientes pueden presentar condiciones especiales (EEG anormal mostrando ciertos hallazgos característicos, lesión con capacidad de producir crisis en el TAC o en la RM) que sugieran que el riesgo de más crisis es alto. En dichos pacientes se puede hacer el diagnóstico de epilepsia y se puede comenzar el tratamiento tras la primera crisis.

¿Qué pruebas hay que hacer para diagnosticar adecuadamente enfermedades que parecen epilepsia y que no lo son?

En muchos casos es suficiente que el especialista haga una buena historia clínica.

Cuando se sospecha que el paciente tiene síncopes vasovagales o de origen cardiaco, puede ser necesaria la valoración por un cardiólogo y la realización de pruebas como la mesa basculante, un ecocardiograma o un Holter.

Cuando se sospechan crisis psicógenas, trastornos del sueño, cuadros confusionales, transtornos del movimiento, etc, conviene realizar un video-EEG para registrar los episodios en video, ver sus características y analizar el EEG.

En el caso de que el paciente tome fármacos antiepilépticos, puede ser necesario reducirlos o suspenderlos para que ocurran crisis durante el tiempo en que el paciente permanezca ingresado.

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