Cenobamato, una nueva opción farmacológica para el tratamiento de la epilepsia

Los pacientes cuyas crisis continúan a pesar de haber probado varios fármacos antiepilépticos tienen mucha necesidad de que la industria farmacéutica siga colaborando con investigadores básicos y con clínicos para desarrollar nuevos productos que puedan ayudarles.
Afortunadamente, siguen realizándose estudios con nuevas moléculas que muestran eficacia y buena tolerabilidad en pacientes con epilepsia.

Buscando nuevas opciones para tratar acúmulos de crisis

Como ya he comentado alguna vez en este blog, la situación de urgencia a la que se enfrentan con más frecuencia los pacientes con epilepsia y sus médicos (especialmente si la epilepsia es resistente) son las crisis en acúmulos. El mayor peligro que tienen estos acúmulos es que pueden evolucionar a estatus epilepticus y por eso es necesario tratarlos lo más precozmente posible, idealmente en casa para evitar tener que acudir a urgencias. 

En Estados Unidos está aprobado el diazepam rectal (en España se llama Stesolid®) y en Europa también el midazolam bucal (Buccolam®). Se sigue buscando alternativas que sean más fáciles de usar y más eficaces, a ser posible con menos efectos adversos. 

Epilepsia y conducción: calidad de vida y riesgos

Aproximadamente 50 millones de personas en el mundo tienen epilepsia según la Organización Mundial de la Salud. En un país como Estados Unidos, donde es muy necesario conducir, 73% de las personas con epilepsia tienen carnet, comparado con el 94% de la población adulta general. Poder conducir es importante para la calidad de vida e imprescindible para ciertos trabajos. Hay que decir que la responsabilidad última de decidir si un individuo es o no apto para conducir la tiene el estado y no el neurólogo, aunque este tiene que informar adecuadamente de la situación clínica del paciente.

Las condiciones necesarias para conducir varían de país a país y a veces entre distintos estados de la misma nación. Por ejemplo en muchos estados de Estados Unidos se necesita tener un intervalo libre de crisis de 3 meses, pero en España se requiere un año. Si se tienen únicamente crisis durante el sueño o crisis sin pérdida de conocimiento o movimientos bruscos que durante al menos un año, se puede conducir.

La razón más frecuente por la que los pacientes con epilepsia no controlada conducen es el miedo a perder el empleo ( Polychronopoulos et al, Neurology, 2006).