Aproximadamente un 70% de los pacientes se van a controlar con fármacos antiepilépticos.  

La desaparición de las crisis con el primer fármaco utilizado es un signo de buen pronóstico, aunque muchos pacientes responden al segundo fármaco o a una combinación de dos.

Incluso después de haber fallado varios fármacos, algunos pacientes se quedan sin crisis tras probar algún fármaco nuevo, por lo que conviene no perder la esperanza y ponerse en manos del epileptólogo para seguir intentándolo.