Si el paciente que toma un fármaco antiepiléptico necesita otra medicación, habrá que averiguar entre los dos existe alguna interacción. Por ejemplo, algunos fármacos como la carbamazepina, la fenitoína o el fenobarbital son inductores hepáticos potentes (aceleran el funcionamiento del hígado) y disminuyen los niveles en sangre de muchos otros medicamentos, por lo que habrá que aumentar la dosis de los mismos. En otras ocasiones la interacción ocurre al revés: por ejemplo los anticonceptivos orales (la píldora) disminuyen la concentración de lamotrigina en sangre, y tendremos que aumentar la dosis de esta. 

La ventaja de algunos nuevos antiepilépticos es que no tienen interacciones medicamentosas y se pueden combinar sin problemas con otros fármacos. 

Algunos medicamentos como ciertos antibióticos o antipsicóticos bajan el umbral convulsivo, es decir, pueden producir crisis en pacientes predispuestos, por lo que es mejor evitarlos. 

Si tiene dudas es mejor consultarlas con su epileptólogo.