CENOBAMATO: UN FARMACO ALTAMENTE EFICAZ EN EPILEPSIAS DIFICILES

Afortunadamente, las medicinas antiepilépticas (o como algunos colegas proponen llamarlas, las medicinas anticrisis), son capaces de controlar las crisis en aproximadamente el 70% de los pacientes. El 30% restante tiene lo que se denomina “epilepsia resistente a fármacos”. Estos pacientes pueden tener otras opciones de tratamiento incluyendo la cirugía, las técnicas de estimulación cerebral y la dieta cetogénica.

A lo largo de las últimas décadas han salido al mercado múltiples medicamentos; sin embargo no parece que el porcentaje de enfermos con epilepsia resistente haya bajado drásticamente en este tiempo.

Pero hay un nuevo medicamento que parece comportarse de forma diferente. Se denomina cenobamato y ya está aprobado para su uso en Estados Unidos para pacientes con epilepsia focal. Cuando se ha probado en modelos animales de epilepsia, se ha visto que es eficaz en diferentes tipos de crisis, incluyendo modelos de epilepsia crónica. Su mecanismo principal de acción es el bloqueo de los canales neuronales de sodio dependientes de voltaje. Se elimina por transformación en el hígado, así que puede tener interacciones con otros medicamentos, puedo aumentar la concentración de fenitoína y de fenobarbital y disminuir la de lamotrigina, por ejemplo.

En un ensayo clínico recientemente publicado en una de las revistas científicas más prestigiosas de Neurología, el Lancet Neurology, 1 se administró cenobamato a pacientes con epilepsia rebelde (debían haber presentado ocho crisis en ocho  semanas para poder participar en el estudio). Hubo cuatro grupos de pacientes: 3 recibieron cenobamato (a dosis de 100, 200 y 400 mg respectivamente) y 1 recibió placebo. Se fue subiendo la dosis durante 6 semanas y se mantuvo durante otras 12 semanas.

Las reducciones de crisis en el periodo de mantenimiento (cuando ya se habían alcanzado niveles estables del cenobamato en sangre) respecto al periodo basal fueron: 25% para el grupo control (por el efecto placebo), 40% en el grupo de 100 mg, 56% en el de 200 mg, and 65% en el de 400. Muchos pacientes que tomaron 400 mg tuvieron que reducir la dosis a 300 por efectos secundarios. Estas cifras muestran claramente que a mayor dosis mayor eficacia del cenobamato. La cifra de reducción de crisis del 65% a la dosis de 400 mg supera a la de todos los fármacos antiepilépticos de segunda y tercera generación cuando se han estudiado en ensayos clínicos.

En los pacientes tratados con cenobamato, también hay más pacientes libres de crisis (21% en el grupo de 400 mg) que en estudios con otros medicamentos, donde los pacientes sin crisis han sido muy pocos (menos del 7%).

Los efectos secundarios más frecuentes en pacientes que toman cenobamato son los relacionados con el sistema nervioso central, de forma parecida a otras medicinas anticrisis: somnolencia, mareo, fatiga y dolor de cabeza. Fueron más frecuentes en el grupo de pacientes que tomó la dosis más elevada. Hubo pocos efectos secundarios psiquiátricos, que son comunes en fármacos antiepilépticos modernos.

También hay que tener cuidado con las reacciones alérgicas, que pueden causar aumento de los eosinófilos en sangre y síntomas en varios órganos. Por eso se recomienda aumentar la dosis lentamente, como hacemos con otras medicinas que pueden provocar estos cuadros, como la lamotrigina.  

El cenobamato ya está siendo evaluado por la Agencia Europea del Medicamento. Esperamos que pronto podamos tenerlo disponible para poder ofrecérselo a los pacientes, especialmente los que tienen una epilepsia difícil. Si se comporta en la práctica clínica habitual como lo ha hecho en los ensayos, puede suponer un gran beneficio para ellos.

1 Krauss GL, Klein P, Brandt C, et al. Lancet Neurol. 2020;19(1):38-48

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